“No hay aspecto de la vida que no pueda ser homologado a una escena de Los Simpson”. Ésta es una máxima con la que está familiarizada la mayoría de la gente que creció viendo la serie ideada por Matt Groening. En el mundo en general, pero en Latinoamérica en particular, Los Simpson han tenido un impacto tremendo en la cultura popular, al punto que virtualmente se puede reaccionar a cada situación de la vida diaria diciendo “es como ese capítulo de Los Simpson en el que…”. ¿Cuál es la consecuencia de esto? Más allá de los memes compartidos a través de redes sociales y de las referencias que proferimos ya sea en un almuerzo o en una fiesta, ya sea en el espacio de trabajo con otros conocedores de la serie, los Simpson nos enseñan no solo sobre cultura popular, sino sobre conocimiento general: artes, ciencias, historia, filosofía, religión, política, figuras históricas y contemporáneas, etc. Y, en este caso, el área que nos interesa profundizar es específicamente la teoría cinematográfica. Los Simpson fue una de las primeras series animadas en utilizar las convenciones del medio audiovisual (animado o live-action) ya sea para subvertirlas o para hacer comentarios metatextuales. Nuestra intención con este sitio —partiendo de la premisa que da inicio a este párrafo—, es responder a la siguiente pregunta: ¿Pueden los Simpson explicar o ilustrar los conceptos de Estudios sobre Cine de Gilles Deleuze? Es decir, la Imagen-Movimiento y la Imagen-Tiempo, y sus categorías constituyentes. Con la ayuda de la familia amarilla, nos adentraremos en la taxonomía de imágenes y signos de Deleuze, buscando en cada caso episodios y/o escenas de la serie que puedan ayudarnos a dilucidar tales conceptos.